Duro momento para el conductor Robertito Fúnes

En las últimas horas, el nombre de Robertito Funes volvió a instalarse en el centro de la escena mediática, pero no por su trabajo ni por algún proyecto personal, sino por una versión que comenzó a circular de manera abrupta y que muchos ya califican como una operación mediática en su contra.
Lo que empezó como un comentario lanzado casi al pasar terminó generando un clima extraño, enrarecido, donde algunos hechos parecen más amplificados que verificados. Y en ese contexto, es imposible no solidarizarse con él, especialmente cuando se observa la velocidad con la que se multiplican señalamientos sin sustento firme.
Todo se desató en Los Profesionales de Siempre, el ciclo conducido por Florencia de la V. Allí, la periodista Evelyn Von Brocke relató el supuesto reclamo de una trabajadora inmobiliaria que, según dijo, habría dedicado semanas a mostrar propiedades a Robertito a la espera de una comisión.
El textual, que circuló por todos los portales, fue contundente: “Habría tratado de no pagar la comisión a una laburante que le mostró la casa durante varias semanas”, explicó Evelyn.
“La dama le mostró los planos y le entregó toda la información, pero después él (Fúnes) se abrió y la bloqueó a esta persona para tratar de no pagarle su comisión”.
A partir de ese comentario, sin documentos, sin pruebas presentadas al aire y sin que se mostraran registros verificables, el tema explotó en redes sociales y portales como si se tratara de algo confirmado. Fue ese salto automático —entre insinuación y escándalo— el que encendió las alarmas.
Ante el revuelo, Robertito eligió responder de forma directa. En diálogo con Pronto, negó por completo la existencia de cualquier operación inmobiliaria: “No tengo departamento. Mentiras, como de costumbre”.
Su descargo fue claro, pero no alcanzó para detener la ola que ya estaba en marcha. Y es allí donde el panorama comienza a tomar otra forma: la de una maniobra, una operación mediática, o al menos, un movimiento coordinado que aprovecha cualquier chispa para instalar sospechas alrededor suyo.
No es la primera vez que a Robertito lo envuelven en situaciones desproporcionadas. Y ahora vuelve a aparecer un escándalo sin pruebas sólidas, en un contexto donde él mismo ha tenido diferencias públicas con algunos nombres del ambiente, entre ellos Nancy Pazos, con quien mantuvo roces mediáticos recientes que no pasaron desapercibidos.
¿Casualidad? ¿O la sumatoria de pequeñas tensiones que, de pronto, se activan todas juntas?
Es difícil afirmarlo con certeza, pero lo que sí es evidente es que el ruido es mucho mayor que los hechos concretos. Y cuando se trata de la reputación de una persona, el manejo irresponsable de versiones tiene un impacto que puede ser profundo e injusto.
Por eso, desde aquí expresamos nuestra solidaridad con Robertito Funes. Porque atravesar un momento así, donde una sospecha sin sostén se transforma en tema nacional, no es sencillo para nadie.
Ojalá que todo se aclare pronto, que la información vuelva a tener el peso que merece y que quede en evidencia si hubo —como muchos sospechan— algo más que un simple comentario televisivo detrás de este episodio.