Una vez más le faltaron el respeto a Susana por el solo hecho de ser famosa, exitosa, tener un buen pasar económico y contar con el cariño de millones de Argentinos.
La injusticia cometida con Susana no tiene en cuenta que todo lo que Su logró fue en base a trabajo y una carrera de años, donde nadie le regaló nada.
Pero hoy viene cualquiera y se cree con derecho a decir lo que se le ocurra contra la señora Susana Giménez.
Fue nada más y nada menos que Andrea Rincón quien decidió hablar y no dejó nada en pie. En Puro Show comenzó hablando sobre los dichos de Susana Giménez sobre Donald Trump y la captura de Nicolás Maduro, y terminó con palabras muy desafortunadas.
Lo que empezó como una consulta sobre política internacional terminó siendo una crítica directa a la diva, con frases que apuntaron al corazón de la discusión: poder, dinero, ambición y doble vara.
Qué pasó
En el programa de El Trece, Andrea fue consultada por la mirada de Susana sobre la situación en Venezuela y el rol de Trump. El cronista intentó llevar la charla hacia una interpretación “humanitaria” del accionar estadounidense: que la decisión podría haber sido para “liberar a mucha gente que la está pasando mal”.
Pero Rincón no compró esa lectura.
“Que cada uno saque las propias conclusiones de lo que dice Susana hace tantos años. De Susana ya no sorprende nada”, lanzó, marcando el tono desde el arranque.
Cuando le insistieron con la idea de que Trump buscaba ayudar a la gente, contestó sin vueltas: “Lo hizo porque Trump viene hace rato buscando… Se hace de las cosas que le den dinero de los distintos países. Fue por el petróleo”.
Ahí quedó claro que no era una simple opinión. Era una acusación política con un mensaje más grande: para Rincón, no hay altruismo, hay intereses.
El momento tenso
La conversación se puso más tensa cuando el periodista retrucó con una frase que suele repetirse en este tipo de discusiones: que Estados Unidos no necesita eso, que Trump no lo haría por dinero.
La respuesta de Andrea fue filosa, y además cambió el eje. Ya no se trataba solo de Trump o Maduro. Pasó a ser un cuestionamiento directo a Susana como figura pública.
“¿Cómo que no lo necesita? Bueno, si no lo necesitaría y sería por eso… por qué ella, que tiene tanto dinero, se va a Uruguay para evadir los impuestos”, disparó.
Esa frase fue el golpe de escena. Porque ya no era un debate de geopolítica. Era una comparación moral: si una persona con dinero toma decisiones para pagar menos, entonces no hay inocencia posible cuando opina de poder y negocios.
Y no se quedó ahí. Redobló la apuesta con una generalización que buscó explicar su postura: “Si la gente que tiene dinero no le importaría gastar dinero, no haría las cosas que hace para evadir impuestos”.
La siguió
El recorte de la entrevista empezó a circular rápido y generó reacciones encontradas, como suele pasar cada vez que alguien toca a Susana Giménez. Porque Susana no es solo una conductora: es un símbolo, un personaje gigante de la cultura popular argentina.
Y por eso mismo, cualquier crítica fuerte se amplifica.
Rincón, lejos de bajar el tono, sostuvo una mirada muy marcada sobre la ambición y el dinero: “Sí, la gente que tiene más dinero es la más ambiciosa. Cuanto más dinero tiene, más ambición tiene”.
El remate fue todavía más ideológico, casi como un cierre pensado para dejar una marca: “Lamentablemente, hay quienes tienen un dios y hay quienes tienen otro dios, que es el dios de la avaricia, el dios del dinero”.
Ahí la actriz terminó de dibujar su postura contra Susana, poniéndola en un lugar que Su no se merece.
Las frases de Rincón quedaron flotando en el aire, con ese sabor amargo para los seguidores de Susana que entienden que fue una falta de respeto innecesaria.
Porque cuando alguien toca a Susana, la farándula deja de ser farándula. Y se convierte en algo sin retorno.
