La paz duró poco. Muy poco. Desde que Beto Casella se fue de Bendita, el programa quedó en manos de Edith Hermida, que asumió la conducción en un contexto complejo, con un ciclo histórico, una estructura pesada y un nombre que no se reemplaza fácil.
La transición fue ordenada, prolija y sin escandaletes visibles. Pero en televisión la calma siempre es provisoria. Ahora el escenario cambió.
En los pasillos de Canal 9 ya no se habla de transición ni de continuidad. Se habla de recambio. Y los nombres que circulan no son menores: Sabrina Rojas y Augusto “Tartu” Tartúfoli.
Un golpe directo al centro del programa
La información que empezó a circular en el canal es clara: la gerencia estaría evaluando un cambio de conducción. La idea sería que la dupla Rojas–Tartu tome el mando del ciclo que históricamente lideró Casella. Eso deja a Edith Hermida en una situación frágil.
Las versiones que circulan son fuertes. Dos escenarios posibles: salida directa del programa o regreso al rol de panelista, después de haber ocupado la conducción. En términos televisivos, no hay mucha diferencia. Es una degradación simbólica fuerte.
Para una figura que sostuvo el programa en el momento más delicado, el mensaje es claro.
De heredera natural a figura prescindible
Hermida fue, durante años, parte estructural de Bendita. No era una panelista más. Tenía peso, voz, identidad dentro del ciclo. Cuando Casella se fue, su nombre apareció como el más lógico para sostener la continuidad.
No hubo internas públicas, no hubo guerra abierta, no hubo conflicto visible. La conducción quedó en sus manos casi de manera natural. Hoy, ese lugar ya no parece sólido.
Canal 9 busca otro perfil
La posible llegada de Tartu y Sabrina Rojas no es casual. Responde a una lógica clara de programación.
Tartu conoce el ADN del espectáculo, maneja información, archivo, códigos del medio. Sabrina Rojas aporta exposición, llegada mediática y un perfil más liviano, más cercano al entretenimiento puro.
Es un formato más clásico: dupla, conducción compartida, dinámica de show. Menos opinión dura. Más espectáculo.
El mensaje interno es contundente

Si la decisión se concreta, el mensaje hacia adentro del canal es directo: la conducción de Hermida fue una transición, no un proyecto a largo plazo.
No importa el esfuerzo, no importa la lealtad histórica, no importa la pertenencia. En la lógica actual de la televisión, lo que manda es el impacto inmediato. Eso explica el ruido interno.
De conductora a panelista: el peor escenario
Volver a panelista después de conducir es uno de los golpes más duros que puede recibir una figura televisiva. No es solo una cuestión de rol, es una cuestión de poder simbólico.
Pasar de conducir a opinar es una pérdida de jerarquía. De espacio. De control. Y eso es lo que estaría sobre la mesa.
El factor Casella
La salida de Beto Casella dejó un vacío que nunca se terminó de llenar. Bendita sin Casella no es el mismo programa. La marca sigue, la estructura sigue, el nombre sigue, pero el liderazgo ya no es el mismo.
Canal 9 lo sabe. Por eso busca un nuevo centro de gravedad. No continuidad. Reconfiguración.
Edith, sola en el centro del conflicto
Hermida quedó expuesta. Sin red. Sin protección visible. Sin estructura propia. Ya no está Casella. Ya no está el escudo del conductor histórico. Quedó el programa y quedó ella.
Y ahora llegaron los nuevos nombres.
En televisión, cuando empiezan a circular nombres para reemplazos, el ciclo ya entró en zona de riesgo.
La paz se terminó
No hay transición ordenada. No hay convivencia larga. No hay proceso lento. Hay versiones, reuniones y movimientos internos.
La calma se rompió. Lo que parecía estabilidad, era pausa.
Un final abierto
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Todavía no hay anuncio oficial. Todavía no hay firma. Todavía no hay comunicado. Pero en televisión, cuando los rumores empiezan a circular dentro del canal, la decisión ya está en estudio real.
Nada es casual.Nada es inocente.
Para Edith Hermida, el escenario es el más incómodo posible. Pasó de ser la heredera natural del programa a estar en la línea de recambio.
En la televisión argentina, la paz nunca es permanente. Y en Canal 9, el tablero volvió a moverse. Esta vez, con nombres propios y consecuencias concretas.
