La paciencia tiene un límite, incluso para los gigantes de la industria. En las últimas horas, estalló la noticia que muchos anunciaron: Nancy Pazos no formará más parte del programa de Georgina Barbarossa. Lo que parecía una negociación estancada terminó en un portazo definitivo por parte de las autoridades de Telefe, que se hartaron de las exigencias de la panelista.
El conflicto no es nuevo, pero llegó a su punto de quiebre este verano. Mientras el país atraviesa una situación económica austera, Pazos habría intentado imponer condiciones que la cúpula del canal consideró inaceptables.
Una exigencia fuera de la realidad
El motivo principal del quiebre tiene un nombre claro: dinero. En medio de las idas y vueltas por la renovación de su contrato, trascendió que Pazos exigió una cifra que dejó mudos a los contadores de la empresa. “Lo que le pedía a Telefe era tres veces más de lo que ganaba el año pasado”, se reveló en las últimas horas.
Pedir un aumento del 300% en el contexto actual fue visto como un desafío o, peor aún, como una falta de conexión total con la realidad de los medios. Ante esta postura, la respuesta del canal fue contundente. Prefirieron prescindir de sus servicios antes que ceder a lo que consideraron un apriete financiero injustificado.
“Con tantas idas y venidas, en Telefe se hartaron”, aseguran quienes caminan los pasillos de Martínez. La frase, aunque cruda, resume el sentimiento de una producción que ya no estaba dispuesta a lidiar con los aires de divismo de la periodista.
El segundo motivo, y no menos importante, fueron las exigencias de Nancy que tenía en torno a la cantidad de días que quería trabajar a la semana, ausentarse cuando Robertito Funes condujera, etc.
El rating le soltó la mano
Lo que terminó de sellar la salida de Nancy Pazos fue el análisis frío de los números. Durante todo enero, mes en el que ella se ausentó de la pantalla, el programa de Georgina Barbarossa mantuvo su liderazgo sin despeinarse. “Los números no cambiaron en absolutamente nada porque no esté Nancy”, explicaron analistas de medios.
Esta irrelevancia en el rating fue el argumento final para que las autoridades no se movieran un centímetro de su oferta inicial. Si el programa funciona igual con ella que sin ella, el gasto de un sueldo triplicado se volvía un absurdo contable.
A esto se le suma el cambio de perfil del canal para los próximos meses. Con el desembarco de la nueva edición de Gran Hermano en febrero, la política —terreno donde Pazos solía dar sus batallas— quedará relegada por el entretenimiento. Sin rating que la respalde y con exigencias económicas desmedidas, a Nancy Pazos se le cerró la puerta de la que supo ser su casa.
